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En una muestra más de que los controles de precio contribuyen a interrupciones en el funcionamiento normal de los mercados, la Federación Bolivariana de Ganaderos de Venezuela (FEGAVEN), de corte oficialista, está pidiendo una reconsideración de los precios a lo largo de la cadena cárnica.
Según Balsamino Belandria, presidente de FEGAVEN, la organización pedirá a los ministros encargados de administrar el control de precios (los titulares de las carteras de Agricultura y Tierras y de Alimentación) que se aprueben aumentos de precios. Según Belandria, la congelación desde hace dos años del precio del ganado en pie en 4,50 BsF por kilo está afectando a los pequeños carniceros, quienes deben vender a pérdida pues el precio final también está controlado.
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Belandria afirma que el mercado está bien abastecido, pero que los precios han aumentado debido a una baja de la oferta y a un aumento de la demanda. Ambas afirmaciones son contradictorias, desde luego, pues un mercado bien abastecido observa precios constantes o con tendencia a la baja. Belandria no explica a que se debe la caída de la oferta de carne en Venezuela, pero su proposición de ajustar los precios a lo largo de la cadena de distribución apunta a la verdadera causa: el control de precios. El gobierno venezolano impuso controles de precios a los productos de consumo masivo a principios del año 2003, justificando la medida en el incremento de precios generalizado que se produjo en medio del paro petrolero. La medida, que inicialmente se afirmaba que era temporal, se ha extendido en el tiempo y se ha ampliado para cubrir amplias y crecientes listas de productos, tanto de consumo masivo como intermedios. La teoría económica elemental demuestra que los controles de precios producen escasez duradera (o excesos de inventarios, cuando se imponen precios mínimos) de los productos controlados. Fuentes: El Carabobeño, Noticiero Venevisión.
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