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Por Larry Nieves
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miércoles, 08 de febrero de 2006 |
El presidente anunció ayer la derogación del impuesto al débito bancario, el cual estaba en vigencia desde 1999 y que pechaba cierto tipo de transacciones bancarias con 0,5% sobre su monto.
Siempre es bueno cuando un impuesto es eliminado. Significa menos interferencia en los asuntos del individuo. Significa menos depredación por parte del gobierno. Significa una reducción del poder del estado. ¿O no? Bueno, no siempre. Al menos no esta vez. Simultáneamente al anuncio de la eliminación del IDB, el presidente anunció que la reducción en la recaudación de este impuesto será compensada con más recaudación en otros frentes: Esto implica una reducción de la recaudación, este año, de 2,7 billones de bolívares, pero lo vamos a solventar con el cobro certero y oportuno de otros impuestos vigentes. En conclusión, la carga impositiva sobre los venezolanos en términos agregados se mantendrá igual, aunque ciertamente algunas personas terminarán pagando menos impuestos que antes, mientras que otras terminarán pagando más. Recuerde, el estado no reduce su poder voluntariamente. Vea más allá de los discursos y se dará cuenta fácilmente.
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