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Hace poco más de cinco años, en enero del año 2004 me encontraba en Caracas conversando con una venezolana sobre la situación política y el futuro del país. En aquella época tenía frescas en la mente las enseñanzas impartidas por Friedrich von Hayek en su clásico Camino de Servidumbre. La idea centra de Camino de Servidumbre es que la libertad económica y la política son realmente manifestaciones de una idea subyacente, más fundamental, la libertad individual y que, por consiguiente ambas están íntimamente ligadas. A largo plazo no puede haber libertad económica sin libertad política y vice versa.
Una consecuencia de lo anterior es que una vez que una sociedad se embarca por el camino de la planificación económica centralizada, es decir, por el camino del socialismo, el destino inevitable de dicha sociedad es el totalitarismo, el surgimiento de un estado que aspira al control de todos los aspectos de la vida cotidiana de sus súbditos.
En aquella época le decía yo a mi amiga que Venezuela tenía entre 3 y 5 años para caer definitivamente en las garras de un dictador totalitario.
Nos encontramos en abril del año 2009 y me arrepiento profundamente de no haber escrito y publicado mis "predicciones" en aquel momento.
El Liberal Venezolano se encuentra bloqueado para el 80% de los internautas venezolanos desde hace dos meses, por la compañía de telecomunicaciones más grande del país, CANTV, la cual fue nacionalizada el año pasado. Usted puede decir que este es un hecho trivial en el gran esquema de las cosas, pero definitivamente es el que más de cerca me toca a mí, así que va de primero.
En las pasadas elecciones regionales, el llamado "pueblo" eligió "democráticamente" a un alcalde para el Distrito Metropolitano de Caracas, y como este no es del agrado del presidente, se procede a pasar una írrita ley en la Asamblea Nacional que le da poderes al presidente para nombrar a una autoridad superior a la elegida por los propios caraqueños. Con este evento cualquier fachada de institucionalidad democrática ha sido destruida completa y definitivamente por el gobierno central.
Y para cerrar la ronda de razones totalitarias, mencionaré el importante hecho que varias de las figuras más emblemáticas de la mal llamada "oposición" se encuentran a la fuga (caso de Manuel Rosales) o inhabilitados judicialmente para actuar políticamente (casos de Leopoldo López, Enrique Mendoza, et. al). La señal es clara para toda persona de pensamiento crítico: quien se atreva a liderar cualquier movimiento de oposición se encontrará bajo persecución judicial, apenas alcance un nivel de relevancia que pueda poner en peligro las ansias de hegemonía chavecista.
De manera que para mi querida audiencia venezolana, reducida en un 80% gracias a CANTV, la lección que me gustaría que aprendieran es la que enuncié en los dos primeros párrafos de este ensayo: el presente estado de cosas en la Venezuela actual es consecuencia inevitable de la aceptación mayoritaria de ustedes mismos de la premisa que el estado debe intervenir en la economía para planificarla, hacerla menos caótica o "mejorar" los resultados que se obtendrían en una economía de libre mercado.
Algunas otras ideas sobre el mismo tema, en ¿Por qué el socialismo es personalista?
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