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Después de conocer los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales peruanas, escribí acá que pareciera que los peruanos son otros que quieren desbarrancarse, siguiendo el ejemplo de cubanos, venezolanos, bolivianos, etc. Resulta ser que el triunfador definitivo de la contienda electoral peruana es Alan García, del partido APRA.
La intención de esta corta nota es mostrar por qué la victoria del socialdemócrata y padre de la hiperinflación en el Perú es un resultado positivo para los venezolanos. Para los peruanos, me temo que lo único de bueno que tiene el triunfo de García es la derrota del nacionalsocialista Humala. Pero eso no es más que un consuelo. Espero estar equivocado al respecto. Para los venezolanos, sin embargo, la victoria de García en las elecciones peruanas es positiva doblemente. En primer lugar, en el aspecto geopolítico, porque significa la derrota del candidato sobre el cual el caudillo Hugo Chávez lanzó todo su peso y su prestigio. Y siempre es bueno ver a un político embriagado de poder, cuando se le recuerda a la fuerza que no es omnipotente. En segundo lugar, está el aspecto económico. Basta ver como Chávez se ha botado en regalos y presentes para con su colega y aprendiz boliviano, Evo Morales. Apenas ayer, la empresa petrolera estatal venezolana -la misma que supuestamente le pertenece a todos los veezolanos- anunciaba gustosamente que les va a pagar a los bolivianos la transmisión del mundial de fútbol, Alemania 2006, un gesto que le va a costar alrededor de 300 mil dólares. Antes de eso, Chávez anunció un paquete de ayuda por 2 millardos de dólares y el préstamo de un par de helicópteros para el uso personal de Morales. Y estas son sólo dos instancias que he reseñado en este espacio. En contraste, Chávez amenazó con romper las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Perú si García ganaba las elecciones. En un ¡Aló Presidente! transmitido desde Bolivia, Chávez se preguntaba retóricamente: Cómo uno va a tener relaciones diplomáticas ni nada con un Gobierno que dirija un vagabundo, un irresponsable como ése refiriéndose al entonces candidato García, en medio de una guerra de insultos y acusaciones que protagonizaron los dos estatistas ("estatista", no "estadista"). Presume uno entonces, que Chávez se abstendrá de regalar el dinero de los impuestos de venezolanos al gobierno peruano, ahora que ese "bandido" e "irresponsable" será el nuevo presidente de los incas. Un destino menos, pues, para el dinero que usted se suda día a día y que el presidente regala a diestra y siniestra.
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