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Para algunos candidatos los augurios no han sido buenos en el inicio de la campaña al final de la cual se elegirán veintidós gobernadores y trescientos treinta y cinco alcaldes. A pesar de que afirman ser los seleccionados por el Presidente, a los señores Mario Silva, Francisco Arias Cárdenas y José Vielma Mora, les han salido criadas respondonas en Carabobo y el Táchira respectivamente.
La ilegal campaña curiosamente tiene cuñas en las televisoras y radios, carteles en postes y árboles, pero sobre todo insultos y zancadillas porque es muy difícil lograr la unidad cuando en el puesto público solo se ve la oportunidad de enriquecerse obscenamente y figurar en vez de ser útil, como se estila porque está de moda. Y digo “ilegal” porque según la ley esta campaña de gobernadores y alcaldes aún no ha comenzado oficialmente, a pesar de que la señora Lucena permite todo tipo de posiciones adelantadas. Calculando según parece que así se van a desgastar los adversarios que de todas maneras lucen maltrechos antes que Tibisay encienda la luz verde. Es penoso ver como se viola la ley ante el silencio de quien debería impedirlo como es el CNE. Porque de enero para esta fecha en Venezuela se ha violado hasta el decoro cuando se permiten propagandas sin haber comenzado la campaña. Cuando se permite la postulación, como ha pasado en el oficialismo, de personas ajenas a los estados en los que se quieren entronizar. Tal es el caso ya comentado de Mario Silva por Carabobo, José Vielma Mora y Francisco Arias Cárdenas en el Táchira y Freddy Bernal en Vargas. Sin embargo en honor a la equidad debo señalar que no son únicos en semejante burla a los electores estos seguidores del presidente Chávez que se postulan en estados a los que no están vinculados. Es que para que la crónica quede pareja, debo incluir mención a que en Anzoátegui andan danzando los paracaidistas escuálidos Hermann Escarrá y Luís Emilio Rondón que no viven en ese estado. Para no hablar de la actriz Fabiola Colmenares que inspirada en las películas de Tarzán cree que en Vargas la han de seguir los lugareños apenas se baje de la cuatro por cuatro y bata la melena. Como es de esperar estos aspirantes a candidato tienen pocas probabilidades de ganar las votaciones de noviembre, pero eso no sería de extrañar siendo que en toda elección que se respete gana una persona y otros pierden. Lo feo es que una vez derrotados, los candidatos paracaidistas volverán a sus pateaderos dejando huérfanos a los electores que de puro tontos creyeron en ellos. Como digo, no puede haber soluciones a los problemas si ganan estas elecciones candidatos que provengan o de la polarización inducida desde los grandes medios radioeléctricos, o de la militancia en los remedos de partidos que existen. Peor, si además practican el paracaidismo. Y no puede venir solución de estos lados porque en esta Venezuela solo hay un partido nacional que se llama Hugo Chávez y otros regionales que cambian el nombre y logotipo de estado en estado según sea este o aquel el medio que quiera imponer candidatos en determinada gobernación o alcaldía. La única posibilidad de conseguir luz en el túnel por el que transita el país, sería eligiendo gobernadores y alcaldes dispuestos a privilegiar la resolución de los problemas de la gente en vez de las necesidades logísticas de remedos de partidos que cada vez más se parecen a bandas de malandros. Es un trabajo difícil porque en medio de tanta lavadera de cerebro pocos electores notan que la mayoría de los candidatos pecan o por socialistas –plataforma perdedora el pasado 2 de diciembre- o por mercantilistas –plataforma rechazada por el pueblo desde 1998-. Y desde esas plataformas no se puede resolver el problema que han creado tantas décadas de anticapitalismo socialista o de anticapitalismo mercantilista. Así de simple.
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Para colmo somos pocos los candidatos liberales entre tanta abundancia de socialistas gobierneros y mercantilistas escuálidos. Pocos liberales y pocos los candidatos que provienen de luchas vecinales o regionales, para que la gente pueda escoger algo diferente. Y como si esto fuese poco, los grandes medios radioeléctricos –públicos y privados- nos excluyen de sus programas, porque a diferencia del escualidismo o del oficialismo, los liberales y los luchadores vecinales tenemos ideas propias, acciones programáticas y soluciones a los problemas de la gente común en vez de paliativos. Razón por la cual difícilmente somos “manejables” para quien quiere conducir el coche desde el asiento trasero. Condición que por el contrario abunda entre oficialistas y escuálidos y que es el común denominador de los candidatos paracaidistas (email:
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